lunes, 22 de agosto de 2011

Que comience la función




El principio es, o debería ser la mejor parte de una historia. Sin un buen comienzo el resto no sería más que simples palabras y anécdotas que tienen que ver una con la otra.
Sin embargo aunque suene contradictorio, el principio no siempre lo es todo, digamos que una persona inicia un libro, y lee una y otra vez el inicio de este, se convierte en una obsesión.

Pasa lo mismo con la vida misma. Me gusta ver cada experiencia o momento como una historia que escribimos, o porque no, como una película, lo interesante de esto es que nosotros elegimos como inicia, como continua y como terminara.

De cierta forma es más fácil aceptar las cosas de esta forma, hacerlas ver como bromas de alguien allá arriba que se divierte con nuestra miseria, venga que el auto compasión es un gran medio para negar nuestros errores. Pero por más que tratemos de escapar al sol, siempre estará a nuestras espaldas. Por más que queramos evadir la vida, esta nos terminara cobrando factura por todo aquello que hagamos, y porque no, por aquello que no hagamos.

Todo en la vida tiene un principio, un desarrollo y un fin, todos tarde o temprano tendremos que ver a los ojos a la dama de negro y despedirnos con nostalgia de nuestras vidas, sean buenas o sean malas son nuestras. Podemos escribir una historia tan larga o corta como queramos, o pueden seguir el ejemplo de un servidor y atesorar cada segundo como una historia única, con miles de finales y miles de secuelas

El principio debería ser siempre la mejor parte de una historia, sin embargo es en el final donde nos vemos a nosotros mismos y nos damos cuenta que todo aquello que hemos vivido, sufrido, llorado o perdido vale la pena.

En fin, este… proyecto, lo inicio por consejo, o más bien terquedad de varios amigos, la idea en general supongo que sería tener un sitio para que todas esas palabras que lance no se queden en el vació del olvido. El titulo no es más que el mejor pensamiento que un hombre ah tenido, “pienso, luego existo” si no pensamos, si no razonáramos, no seriamos más que primates evolucionados.